lunes, 8 de febrero de 2010

Sólo seis de los treinta blindados nuevos de Afganistán están operativos.

El 9 de noviembre de 2008, una furgoneta bomba acaba con la vida del brigada Juan Andrés Suárez García y al cabo primero Rubén Alonso Ríos en Afganistán. Otros cuatro militares resultaron heridos. Todos pertenecían al grupo de instructores españoles del Ejército afgano, con el que, como parte del adiestramiento, salen de patrulla. Este equipo de instrucción, OMLT por las siglas en inglés, fue el receptor de los primeros RG-31 que fueron desplegados en Afganistán y que partieron de España el 27 de octubre del año pasado.

A ese envío le sucedieron otros, de tal forma que, a día de hoy, hay en Afganistán 31 nuevos blindados para sustituir a otros tantos BMR. Pero de todos ellos sólo seis están operativos actualmente, en manos de los equipos de instructores. El esfuerzo realizado por Defensa para que cuanto antes las misiones estén dotadas de los nuevos vehículos, especialmente preparados para luchar contra las minas, se ha topado con problemas varios que han retrasado su puesta en marcha en las unidades desplegadas.

Al retraso inicial en su entrega, motivado por problemas técnicos en su origen, se sumó luego la necesidad de instruir conductores para un vehículo muy potente, muy pesado y de muy fácil manejo, lo que podía provocar vuelcos más fáciles. Este proceso continúa, y a eso se suman problemas burocráticos que están bloqueando la activación de los RG-31 sobre el terreno.
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La columna que fue atacada el lunes pasado y en la que murió el soldado John Felipe Romero estaba compuesta por BMR's. Según las investigaciones realizadas sobre el terreno, la mina que pisó el blindado del soldado fallecido tenía una potente carga de explosivos y había sido modificada para causar el mayor daño posible.

Esa columna, compuesta por once blindados, realizaba una operación ofensiva al norte de Qala-i-Now, sede del Equipo de Reconstrucción Provincial del contingente español. Desde hace meses, las tropas tratan de hacerse con el control de toda la ruta que une Qala-i-Now con el bastión de Bala Murgab, más al norte, y para ello han de realizar no sólo acciones de presencia constante en muchas zonas, sino también de ataque.

La patrulla de Cazadores de Montaña fue atacada en dos ocasiones el lunes pasado. En una primera acción, un grupo indeterminado de talibán realizaron un breve hostigamiento a la columna que fue respondida desde los vehículos españoles, haciendo retroceder al enemigo. El convoy continuó avanzando y seis kilómetros más adelante del punto del primer ataque el primer vehículo pisó la mina que acabó con la vida de Romero. Inmediatamente, los talibán comenzaron un ataque sobre las tropas españolas que se prolongó mucho más tiempo que el primero.

RG-31

Esta técnica combinada de mina y hostigamiento está siendo usada cada vez más frecuentemente por el enemigo en diversos puntos de Afgnitán. En términos militares se denomina como IED (artefacto improvisado) complejo, que busca causar muchas más bajas que una simple mina.


fuente: La Razón.

*a otra cosa mariposa...

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