domingo, 7 de marzo de 2010

La misión española en Afganistán recibe críticas de aliados y soldados.

Críticas desde dentro y desde fuera. Eso es lo que llueve sobre la misión española en Afganistán. Las primeras, de los soldados, ya que muchos consideran que las normas bajo las que deben actuar en el terreno no les permiten defenderse adecuadamente. Las segundas, de los aliados, que critican que España ha asumido un papel que no se corresponde con la lucha contra los talibanes y demandan un mayor compromiso.

España está en Afganistán desde hace ocho años, pero fue en febrero cuando la ministra de Defensa, Carme Chacón, varió el discurso que mantenía el Ejecutivo de que la misión era estrictamente humanitaria, a uno en el que reconoce que se desarrolla «en un escenario de guerra». Aún antes de producirse este giro, militares españoles y la Asociación Gallega de Defensa del Soldado ya habían solicitado un cambio en las normas de enfrentamiento (ROE, en inglés), por considerarlas insuficientes para garantizar la seguridad. «Mediante estas normas se establece el uso legítimo, gradual y proporcionado de la fuerza para cada operación», explica el doctor en Derecho Miguel Alía.

Durante años, Gobierno y oposición se han enzarzado en una polémica por definir si la misión es de guerra o no. Mientras partidos como el PP, que aunque apoya la labor ha insistido en que el Gobierno no ha dicho la verdad sobre los riesgos, otros como IU piden la retirada de las tropas como se hizo en Irak por ser un escenario de guerra.

Adaptar las normas

Pese al cambio de discurso, las normas no han sufrido variación alguna, tal y como lamentan desde Defensa del Soldado, desde donde piden que se adapten «al evidente escenario de guerra en que se halla Afganistán». El discurso oficial es siempre el mismo y en la línea de que estos protocolos son establecidos por la ISAF para todos los países, tal y como recientemente sostuvo el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general José Julio Rodríguez Fernández, en el Congreso de los Diputados.

Se trata de algo que no comparten ni los militares españoles, que se quejan de indefensión, ni los de otros países con los que comparten el terreno, que los critican por «falta de compromiso». Un soldado estadounidense que conversó con La Voz asegura que a muchos militares de otros países de la ISAF, «les sorprende que España no combate». Para él, los españoles «son como una oenegé, hacen el trabajo bonito, pero no luchan contra el enemigo». Y aunque acepta que contabilizan bajas importantes, cree que puede deberse a que «siguen protocolos para misiones humanitarias, no para misiones de guerra, y eso para un soldado, de cualquier país, significa inseguridad».

Estas críticas se suman a otras como las italianas, que se publicaban hace poco en la prensa de ese país y que según algunas fuentes serían filtraciones de su Ministerio de Defensa: «La escasa participación de los españoles ha favorecido la iniciativa talibana y cuando se mueven caen a menudo en emboscadas de las cuales solo los equipos estadounidenses e italianos los pueden salvar». Y agregan que esto se debe «a las rigidísimas limitaciones impuestas por el Gobierno de Zapatero, que impiden a los españoles participar en acciones ofensivas». Esta es una de las razones por las que Italia quiere que España deje de liderar la base de Herat.

fuente: La Voz de Galicia.

*a otra cosa mariposa...

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