lunes, 7 de junio de 2010

Las tropas sufren 60 ataques talibán de los que Defensa no ha informado.

Desde mediados de abril a finales de mayo el contingente español en Afganistán ha desarrollado una intensa actividad muy alejada de la imagen de misión humanitaria que de aquella misión vende el Gobierno. En el marco de la estrategia del general McChrystal para Afganistán, las tropas españolas han llevado a cabo en ese periodo la operación «Come on II» para terminar de controlar la ruta Lithium, la carretera que une Qala-i-Now con Bala Murghab. La primera de las localidades acoge al Equipo de Reconstrucción Provincial español. La segunda es uno de los puntos más calientes de todo el oeste afgano.


El esfuerzo por hacerse con el control de la ruta no ha sido tarea fácil para los militares españoles. En apenas mes y medio, nuestros soldados han tenido que combatir 21 veces contra los insurgentes, según aseguraron fuentes militares a LA RAZÓN. Este dato hay que leerlo teniendo en cuenta, además, que si una patrulla sufre varios hostigamientos consecutivos se contabilizan como uno solo y no como diferentes ataques. A esto se unen otro tipo de ataques menos directos, menos de guerra convencional: en diez ocasiones, nuestras tropas han hecho frente a artefactos explosivos improvisados (IED, por sus siglas en inglés). Éstos son minas modificadas o reforzadas, o bombas caseras que estallan al paso de los blindados españoles, bien por activación al peso o mediante cables que se activan con un accionador. De la decena de IED que se han encontrado en sus patrullas, una de ellas causó heridas a un soldado el pasado 14 de abril. Junto a esto, las tropas españolas desplegadas, cuyo grueso lo compone ahora mismo la Legión, han tenido que desactivar una treintena de bombas trampa, tanto dirigidas a ellos mismos como a otras fuerzas de la coalición. Es decir, tres tipos de ataque distintos que suman cerca de sesenta acciones ofensivas de los talibán contra nuestras tropas.

Hay que destacar que en los 21 combates a los que han hecho frente, que según fuentes del contingente han sido en varias ocasiones de muy larga duración, las tropas no han sufrido ni una sola baja ni heridos, mientras que, según estas mismas fuentes, entre el enemigo han provocado en torno a una decena de bajas.

Sólo uno de treinta

De toda esta ofensiva, el Ministerio de Defensa sólo ha informado en una ocasión, el 14 de abril, cuando resultó herido un soldado al estallar un artefacto al paso de su vehículo Lince. Es el único de los que han padecido en un mes y medio que ha sido publicitado por el departamento de Carme Chacón. El equipo de Prensa de la ministra ha informado en abril y mayo de lo siguiente acerca de las actividades de nuestros soldados en Afganistán: el 3 y el 9 de abril, en lo prolegómenos de la operación, dos notas de prensa informaban de que «el contingente en Qala i Naw enseña español a alumnas afganas» y de que «militares españoles reparten ayuda humanitaria en localidades afganas»; el 13 de abril el departamento de Chacón señalaba que «militares españoles potencian el papel de la mujer en la sociedad afgana»; el 14 daba parte del herido por la explosión de un IED; el día 20 de ese mismo mes, otra nota de prensa relataba que «El Ejército afgano agradece el apoyo logístico de la FSB de Herat»; el 9 de mayo señalaba que «La población de Moqur celebra una “jirga” después de 30 años»; y por último, «el general jefe de ISAF visita a las unidades españolas en Sang-Atesh».

Esta profusión de notas de prensa no coincide demasiado con el discurso de las últimas comparecencias de Chacón, que ha endurecido los términos en los que habla de la misión. Ya se refiere a Afganistán como un «escenario de guerra», mucho más cercano a los hechos que aquí se relatan.

De estas notas es reseñable la celebración de la «jirga» en Moqur, no por la fiesta en sí sino por lo que conlleva y el lugar. Moqur es una población al sur del valle de Murgab, al extremo norte del cual se encuentra Bala Murgab. Ese valle es a estas alturas el único territorio puramente talibán de la provincia de Badghis, bajo responsabilidad española. El hecho de normalizar la actividad en Moqur es buena señal. En los próximos meses, la tercera fase de la operación «Come on» tratará de «limpiar» ese valle desde el norte y desde el sur en una operación conjunta hispano-afgana-estadounidense.

Hace un año y medio, la proporción de soldados españoles que se dedicaban a la reconstrucción frente a los que llevaban a cabo acciones de combate o patrullas era de «uno a uno». A día de hoy, y tras los incrementos de efectivos que ha llevado a cabo el Ejecutivo, la proporción se ha elevado hasta el «uno a cuatro». Por cada uno que reconstruye, cuatro combaten.

fuente: La razón.es

*a otra cosa mariposa...

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