miércoles, 28 de julio de 2010

LA ENSEÑANZA MILITAR " Ni se crea ni se destruye ......".

En los últimos días parece detectarse una creciente inquietud por la pervivencia de las Academias de las Armas. Ha podido contribuir a ello la inauguración del Museo del Ejército. La relación no es evidente, salvo que conozcamos que la prensa local de Toledo ha publicado, al hilo de la inauguración, noticias según las cuales se pretende “cerrar la Academia de Infantería”. En soporte de la noticia se mostraba en el periódico una directiva firmada por el JEME el 18 de junio de 2010.

Esta directiva existe, responde al número 06/10, se titula “Reestructuración de los Centros Docentes Militares del Ejército de Tierra”, pero no busca, ni mucho menos, el cierre de las Academias Especiales. Lo que pretende es darle otro impulso al proceso de transformación del Ejército, en este caso de su Enseñanza, para mantener las cotas de calidad que exhibe desde hace años. No puede caber duda de que el primer interesado en lograr cuadros de mando bien formados es el propio JEME.

Los cambios generan incertidumbre. Es lógico e inevitable. La incertidumbre no debe producir parálisis. Ahí debe aparecer esa cualidad que nos citan las Ordenanzas y que se llama “valor”. El valor que imprime el vigor, el esfuerzo y la decisión para superar las parálisis y avanzar.

La reestructuración de los centros docentes se enmarca en un plan más amplio de reorganización de la Enseñanza que viene a responder a la necesidad de adecuarse a los nuevos planes de estudio, de optimizar el personal destinado en Enseñanza en beneficio de la Fuerza, de potenciar la formación generalista y de disminuir el gasto en infraestructuras, garantizando en todo momento la calidad.

Los criterios que el JEME impartió al personal del EME, del MADOC y de la IGE que elaboraron los trabajos en los que se fundamenta la directiva, incluían, entre otros, el agrupar, en lo posible, la formación de Oficiales y de Suboficiales, mantener la AGBS (Talarn) como centro de enseñanza, incurrir en el mínimo gasto, aprovechar las infraestructuras existentes, no provocando ampliaciones y ser respetuosos con las tradiciones.

De los análisis de las diversas líneas de acción que se estudiaron, se extrajeron varias conclusiones. La primera fue que había que concentrar a los oficiales en un solo centro donde, entre otros, se aprovechase al máximo las posibilidades del nuevo Centro Universitario de la Defensa; no es realista pensar que un plan de estudios tan exigente como el establecido para obtener el Grado de Ingeniería en Organización Industrial pueda ser superado por la mayoría en cuatro años, por lo que lo prudente es mantenerles los cinco años en el mismo sitio de forma que se facilite el que obtengan el grado, requisito sin el cual no podrán ser tenientes. La segunda y la tercera fueron que había que concentrar a los suboficiales en un centro por especialidad, para facilitar la obtención de los títulos de técnico superior; y que había que mantener todas las Academias para que salvaguardaran el saber de las especialidades fundamentales.

Así pues, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Las Academias van a seguir recibiendo cadetes o alféreces cadetes. Lo harán durante las semanas o meses que se consideren necesarios para que reciban los conocimientos que se determine no deben ser impartidos en Zaragoza, por profesorado, instalaciones, materiales u otras razones. Además, tendrán que organizar nuevos cursos de perfeccionamiento para tenientes o capitanes. Cursos que están llamados a convertirse en una pieza troncal de la formación de los oficiales. Y todo esto, aumentando a tres los cursos a impartir a los suboficiales, quienes, por otra parte, ingresarán en la escala con un paso por Talarn que no será el único durante los tres años de formación.

Ha sido una decisión difícil y meditada, podríamos decir que valiente, pero no dramática. Las energías se van a mantener y, en todo caso, con la renovación, se van a aprovechar mejor. No sólo porque estamos empeñados en ello, es que, por si esto fuera poco, las primeras pruebas a las que se ve sometido el nuevo sistema, como son la nota de corte para ingreso en la AGM (8,6) y el número de profesores universitarios candidatos a pertenecer al Centro Universitario de la Defensa (27,8 por plaza), apuntan buenos augurios.

fuente: Ejército de Tierra.

*a otra cosa mariposa...

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