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El Lanzacohetes 'Teruel' dado de baja.

El lanzacohetes Teruel, en servicio desde mediados de los años 80, será dado de baja 31 de diciembre de 2011 como sistema de armas operativo del Ejército, tras haber marcado un hito en su tiempo en la modalidad de Artillería cohete.

El lanzador disponía de dos jaulas de 20 cohetes (Foto:Ángel Manrique / DECET)

El lanzador disponía de dos jaulas de 20 cohetes (Foto:Ángel Manrique / DECET)

Este sistema de armas, que fue desarrollado íntegramente por la industria nacional, ha estado en dotación en el Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Campaña (RALCA) nº 62, ubicado la base "Santocildes", en Astorga (León). Con su desaparición, esta unidad se despide de los lanzadores, material que la ha distinguido entre los regimientos del Arma por ser el único con capacidad cohete.

En total, serán 14 los sistemas Teruel a los que el RALCA nº 62 diga adiós este mes, tras 24 años de servicio y 7.800 cohetes lanzados sobre el Centro de Adiestramiento (CENAD) "San Gregorio" y el campo de maniobras y tiro "El Teleno" (León), los dos escenarios que han sido testigos de sus capacidades.

Este sistema de armas fue desarrollado en España (Foto:Ángel Manrique / DECET)

Este sistema de armas fue desarrollado en España (Foto:Ángel Manrique / DECET)

Un adiós y una bienvenida

La decisión de la baja, aprobada por el JEME, está motivada porque tanto el vehículo que le sirve de plataforma de lanzamiento como el sistema han quedado obsoletos, ya que han sobrepasado su vida operativa.

En previsión de este hecho, y para que el Regimiento no perdiese su capacidad operativa, desde el mes de octubre dispone de obuses de última generación del calibre 155/52 mm, también de fabricación española. Para el RALCA no se trata de una situación nueva ya que, históricamente, en tiempos de transición entre las adquisiciones de materiales cohete, ha estado dotado de material cañón, lo que ha garantizado el mantenimiento de sus capacidades artilleras en todo momento.

El nuevo obús lleva un tiempo en servicio en otros regimientos de Artillería, y alcanzó su plena operatividad hace unos tres años, pero fue en el Regimiento de Astorga donde se constituyó la unidad experimental que sirvió para hacer las pruebas balísticas y las modificaciones de software previas a su asignación a las unidades destinatarias.

Características

La utilización de cohetes está indicada en aquellos casos en que los objetivos no puedan batirse con otros medios de Artillería convencional, por encontrarse dispersos o distantes.

Los 40 cohetes podían lanzarse en menos de un minuto (Foto:Ángel Manrique / DECET)

Los 40 cohetes podían lanzarse en menos de un minuto (Foto:Ángel Manrique / DECET)

El sistema de armas lanzacohetes Teruel (LCM-40/Teruel-2) disponía de un lanzador múltiple. Los cohetes Teruel-2, de calibre 140,5 mm, una longitud de dos metros y un peso de 56,4 kilos tenían un alcance máximo de 18,5 kilómetros.

El lanzador contaba con 40 cohetes (2 x 20 alvéolos de carga), que se tardaba 35 minutos en cargar pero que podían lanzarse en menos de uno, en una sola ráfaga. Este iba colocado en una plataforma que iba montada sobre un vehículo (un camión todoterreno carrozado). Además del lanzador, propiamente dicho, el sistema incluía un vehículo de municionamiento.

Junto al jefe del LCM, el personal en dotación se completaba con un conductor, un apuntador y dos sirvientes: uno para el costado derecho y otro para el izquierdo. Uno de sus principales retos era pasar desapercibido, algo nada sencillo teniendo en cuenta sus dimensiones (una longitud de 7,6 metros, una altura que en posición de marcha superaba los tres metros y 22 toneladas de peso en posición de combate).

Por este motivo, y para enmascararse, disponía de un armazón donde se colocaba una red mimética que se fijaba al suelo y servía para romper la silueta del vehículo. Sin embargo, una vez que hacía fuego, debido al rebufo de los cohetes, su posición era fácilmente identificable, por lo que tenía que variarse tras cada acción de fuego.

Vivos en la memoria

Hasta el momento, y a pesar de haber iniciado el proceso de modernización hace diez años, no ha sido posible el desarrollo de otro sistema de armas basado en la capacidad cohete cuyos requerimientos operativos estuvieran adaptados a las exigencias y tecnologías actuales.

Mientras se concreta la adquisición del sistema que sustituirá al Teruel, y para estar preparados para cuando llegue ese momento, el Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Campaña mantendrá un grupo de trabajo para no perder su mentalidad y mantener viva su experiencia en el empleo de este tipo de material.

Entre sus cometidos estarán los de realizar un seguimiento de los sistemas cohetes actuales y proyectos futuros, y el de organizar actividades de instrucción y adiestramiento en la capacidad cohete.

Además, se conservarán algunos lanzadores de ornamentación como testigos de su servicio en nuestras Fuerzas Armadas. Varias unidades están interesadas en contar con uno de ellos (como la Academia de Artillería, el Grupo de Artillería de Campaña XII o el propio RALCA, en Astorga); este aspecto lo está estudiando la División de Logística del Estado Mayor del Ejército.

El recuerdo de estos lanzadores se mantendrá también vivo en la memoria de todos aquellos que han servido con ellos.

Tal es el caso del brigada Borrazás, que durante tres años fue jefe de una de las secciones de lanzadores Teruel del RALCA nº 62, y al que le da «mucha pena» la desaparición de un arma tan «peculiar». «Aunque haya servido con otros materiales de artillería, cuando se ha hecho fuego con el Teruel y se ha visto su capacidad, uno comprende la espectacularidad de este sistema de armas», explica.

fuente: Ejército de Tierra.

*a otra cosa mariposa...

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