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Vida a bordo: El P-43 'Relámpago' ha llegado al Golfo de Adén.

Siga al detalle la primera misión real de un Buque de Acción Marítima (BAM) de la Armada española en nuestro blog. Toda la información sobre la misión, el día a día a bordo y las fotos que publique la Armada.

Suba a bordo y disfrute de los 6 meses de navegación. 


Vida a bordo día 5 de septiembre de 2012
Los días van pasando, hasta ahora más tranquilos que lo contrario, y ya estamos metidos en faena en el Golfo de Adén. Tras cruzar el estrecho de Bab-el-Mandeb, atracamos durante un par de días en Yibuti, que viene a ser como la puerta de entrada y salida del Mar Rojo. Sorprende, para el tamaño y nivel de la ciudad, el gran puerto que posee, con un tráfico bastante denso. Luego, realmente no ves reflejado ese nivel de movimiento en la ciudad, ya que, a pesar de haber mejorado mucho en los últimos años, Yibuti sigue siendo fiel reflejo del tercer mundo, y es que todo ese movimiento de contenedores y mercancías viene y va desde Etiopía, que utiliza el puerto del país vecino como vía para su comercio. Si alguien quiere hacerse una idea de cómo es Yibuti, a mi me recordó la primera vez que lo pisé (ahora está un poco más civilizado, e incluso tienen semáforos instalados apenas hace un mes…) a Mogadiscio, tal y como aparece en la película “BlackHawk derribado”. 


No obstante, hay que reconocer que, pese a no disponer de grandes atracciones turísticas, ni culturales ni lúdicas, al menos sí que llega para descansar y pasar un buen rato con los compañeros-amigos. Así, puedes pasar el día en la piscina del Kempinski, hotel que parece “la excepción a la regla” por lo lujoso, o irte a la playa a la isla de Maskali. Tras pasar el día en remojo, que es el mejor plan posible con las altas temperaturas y humedad existentes, tienes sitios bastante decentes para ir a cenar. Dependiendo de tus gustos, y de tu atrevimiento también, puedes cenar en un restaurante francés (en el que te cobrarán como si de verdad estuviese uno junto al río Sena contemplando la fachada de Notre Damme…) o arriesgarte en alguno de los locales más “a pie de calle”, donde comer por ejemplo carne de camello… u otras “delicatesen”. Y tras cerrar el agujero que provoca en el estómago todo un día de sol y chapuzones, puedes tomarte un digestivo en cualquiera de los muchos pubs, ya que a pesar de ser un país fundamentalmente musulmán, en eso hay cierta mano ancha y se puede consumir alcohol… al menos los extranjeros. 

Pero dos días en Yibuti pasan pronto y ya nos encontramos de nuevo navegando, aunque eso sí, hemos aumentado la familia, ya que ha embarcado con nosotros Adel, Suboficial de la Marina de Yibuti, que será nuestro traductor por estos mares de Dios hasta que finalice la operación Atalanta. Lo bueno que tiene, entre otras virtudes, es que contándonos a nosotros ya ha estado en doce barcos españoles, así que no creo que le sorprendan demasiado nuestras locas costumbres europeas (y aun más, hispanas…) que pueden llegar a ser tan extrañas para una persona de según qué parte como para nosotros las suyas… incluyendo el comer camello.

Por lo demás a bordo todo sigue su curso. La balanza del esfuerzo, con más peso hasta ahora en el plato de adiestrarnos para hacer que los engranajes girasen casi sin pensar, se ve ahora inclinada hacia el plato de cumplir con eficacia la misión. Es el plato que cuenta desde ya, y por muchos meses, con mayor masa.

Y hablando de masa, nos hemos comprado en Yibuti una báscula… bueno, dos, para comprobar si la operación bikini da sus frutos o por el contrario Don Tino y sus aguerridos muchachos siguen haciendo que la aguja se mantenga apuntando a las mismas cifras, preocupantes en algunos casos, previas al comienzo de la batalla. Siempre podremos decir, llegada la necesidad y barriendo para casa, que comprada donde lo está, es tan fiable como los “Trolex” que venden en el mercado de Yibuti.


fuente: Armada española.

 * @Lqt_blog y facebook.

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