lunes, 29 de octubre de 2012

La crisis económica hace que la flota de submarinos española se reduzca a la mitad.

La crisis no perdona ni siquiera a la Armada, que ha visto reducido el número de sus submarinos operativos a dos, lo que supone una disminución de hasta la mitad de la flota. Concretamente, esta situación se ha producido después de que una de las unidades, el «Siroco», fuera dada de baja el pasado junio y de que el presupuesto del año próximo no contemple la gran revisión a la que se deberá someter dentro de poco el «Tramontana» (con un coste de 30 millones de euros). 

De esta manera, España permanecerá sólo con dos submarinos disponibles (el «Galerna» y el «Tramontana», con una media de 27 años de edad) a la espera de que se incorpore la nueva flota que está siendo construida por «Navantia», un programa de más de 2.000 millones de euros. La Armada espera que el primero de los nuevos sumergibles esté operativo en 2016, el mismo año que tendrá que darse de baja uno de los dos submarinos de la actual flota, el «Galerna». El tiempo apremia.

La situación actual del Arma Submarina contrasta con la de los últimos años del siglo XX y primeros del XXI, cuando la Armada llegó a contar con ocho submarinos: los cuatro de la serie 70 y los de la anterior serie S-60, que se dieron de baja entre 2003 y 2006. Y, además, no parece que vaya a ir a mejor, pues 

De hecho, es posible que, si la entrega no se realiza a tiempo, la flota de sumergibles quede reducida durante algún tiempo a una única unidad. «Si se produjesen retrasos en la entrega del S-81, dada la complejidad de la construcción, que lo llevaran más allá de 2016» las Fuerzas Armadas se quedarían «con un sólo submarino operativo», afirma el comandante de la flotilla de submarinos de la Armada, capitán de navío Carlos Martínez-Merello. Esta unidad sería el «Mistral», que en estos momentos está pasando su última gran revisión, y que en esos años estaría agotando su vida operativa.
 
Según ha explicado el comandante Martínez-Merello, si finalmente no se somete a la gran carena (reparaciones varias en el casco) al «Tramontana», la actual serie de submarinos S-70finalizará su vida operativa en 2018. Para entonces, la Armada espera tener ya las primeras unidades de la serie S-80.

Dificultades también de personal

El «efecto perjudicial» de que no se haga esta gran carena, según explica el comandante de la flotilla, además del «obvio de contar con una unidad menos», tiene que ver con la «transición» de una serie a otra desde el punto de vista del personal. «Si el submarino 'Tramontana' es dado de baja, la mayor parte de los miembros de su dotación ocuparán otros destinos fuera del ámbito del Arma Submarina perdiéndose así una parte del núcleo de personal del que deben salir las dotaciones de los submarinos de la serie S-80, lo que indudablemente irá en detrimento de una mejor selección del citado personal» afirma.

Según indica, la formación de «una buena plantilla de personal submarinista» precisa de «un esfuerzo significativo y tiempo», ya que las dotaciones de los submarinos están compuestas por «personal muy especializado, que requiere conocimientos y experiencia».

Objetivos

Según explica el jefe de la flotilla, el Arma Submarina es un «factor de gran importancia para la defensa nacional», un instrumento fundamental de disuasión cuyas características propias de «discreción, movilidad y autonomía logística» le permiten llevar a cabo «múltiples cometidos«, algunos de forma exclusiva.

Entre sus misiones están la neutralización de amenazas, la obtención de inteligencia y reconocimiento encubierto, el reconocimiento avanzado en situaciones de crisis y el despliegue encubierto de operaciones especiales en objetivos situados en la franja costera.

Algunas de estas misiones se llevaron a cabo en la reciente participación de España en la misión internacional en Libia, en la que las Fuerzas Armadas aportaron su Arma Submarina. De hecho, el «Tramontana» fue el primer submarino español en acudir a la zona y en su primera misión identificó a alrededor de 450 embarcaciones, entre las que se encontraban al menos 40 de carácter sospechoso. También participó en la resolución de la crisis con Marruecos por el islote de Perejil.
 
«El hecho de poseer un arma submarina es un factor de gran importancia para la defensa nacional de un país», recalca el comandante, antes de recordar que «tanto los países aliados del entorno, como Portugal, Francia o Italia, como países fuera del ámbito de la OTAN, por ejemplo Argelia o Chile, están modernizando sus unidades o adquiriendo otras nuevas».

Nuevos submarinos

Una vez se incorporen los nuevos submarinos S-80 a la Armada, España contará con «uno de los mejores submarinos convencionales del mundo», que permitirá «actuar más lejos y más discretamente, así como disponer de armas más eficaces», explica el comandante.

El buque que construye Navantia es un submarino «más grande, con mayor autonomía» y con un sistema de «propulsión independiente de la atmósfera (AIP) que mejora su discreción, sin perder las cualidades que le permitan operar en aguas litorales». Entre sus novedades también se incluye la capacidad de ataque a tierra.

A estos avatares hay que añadir la revisión que está haciendo de todos los Programas Especiales de Armamento el Ministerio de Defensa con el objetivo de reducir su carga en los presupuestos, un plan que contempla retrasos en entregas y reducciones de los pedidos. La primera decisión tomada en este sentido es el aplazamiento hasta 2015 de la llegada de aviones de combate 'Eurofighter'.


fuente: ABC

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