miércoles, 23 de enero de 2013

A Argentina se le hunden los buques en puerto, sólo 16 están en condiciones de navegar.

Ramy Wurgaft (corresponsal) | Buenos Aires www.elmundo.es

Ya no hace falta que los mandos navales golpeen a las puertas de la Casa Rosada para advertir sobre el deplorable estado en que se encuentra la flota de guerra. La sola imagen del 'Santísima Trinidad' yéndose a pique en la base de Puerto Belgrano es más elocuente que la tonelada de cartas que la Armada ha enviando al gobierno sin obtener otra respuesta que el oficinesco "se acusa recibo".

La foto que esta semana recorre las redes sociales muestra al destructor misilístico escorado sobre una banda y sostenido, como un anciano decrépito, por dos barcos pequeros. "Lo que no pudieron los torpedos de la Real Marina Británica y las tormentas en alta mar, lo está logrando el desinterés de un gobierno que se llama patriótico", comentó un ex tripulante del navío que encabezó la ofensiva sobre las Islas Malvinas. Desde la cubierta del Santísima Trinidad desembarcaron los comandos que ocuparon la casa del gobernador británico en la operación que dio inicio a la Guerra de Malvinas, en abril de 1982.


"Parece mentira que el buque insignia se esté hundiendo junto al muelle, por falta de presupuesto para mantenerlo a flote", dijo a ELMUNDO.es un oficial que combatió en el archipiélago. La agonía del barco de 14,3 metros de eslora, que en su época de gloria transportaba una batería de misiles superficie-tierra y dos helicópteros se debe a la rotura de una válvula de seis pulgadas. En circunstancias normales la avería se hubiera reparado en cuestión de horas. Ahora su salvación depende de los buzos que envió la Armada a tapar el boquete que se abrió en la banda de estribor y de los marinos que achican agua con baldes.

"Es un hecho tremendamente triste lo que le está pasando al Santísima Trinidad. Mantenía un recuerdo muy especial del buque y de toda la tripulación", comentó José Luis Trejo, su comandante durante el desembarco de Malvinas. Trejo no quiso culpar a nadie del estado de abandono del navío; sólo pidió que se destinen los recursos necesarios para recuperarlo y convertirlo en un museo flotante. El diputado Julio Martínez, en cambio, responsabilizó al gobierno de Cristina Kirchner por la "extinción" de la marina de guerra. "De los 60 navíos que llevan la insignia de la Armada, el año pasado solo 16 estaban en condiciones de navegar. Habrá que ver cuántas bajas se suman en el 2013", ironizó Martínez.


Si hablamos de ironías, el Santa Trinidad fue armado en Gran Bretaña poco después de la Segunda Guerra Mundial y vendido a la Argentina junto con su barco gemelo, el Hércules, en los años 60. Ambos son de la misma clase que los destructores británicos Sheffield y Coventry, que fueron hundidos por la aviación argentina en dos de los episodios más dramáticos de la Guerra de Malvinas.
Desde que atracó definitivamente en Puerto Belgrano, a finales de 1989, la única utilidad que ha tenido del ex buque escuela ha sido la de "donar órganos" (piezas de recambio) al Hércules, cuyo diagnóstico también es de carácter reservado.


fuente: El Mundo.

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