miércoles, 14 de agosto de 2013

Afganistán: el parking del repliegue.

Fernando Cancio / Javier Fdez-Largo - Enviados especiales. 
 
En la base de Herat, en una explanada bautizada como «España 1», aguardan decenas de vehículos y contenedores. Han llegado desde Qala i Naw y esperan a ser enviados a España. Es la confirmación más clara de que el repliegue de las tropas españolas y su material es una realidad. Pero hasta que el material llega a ese improvisado aparcamiento, en el que se agolpan blindados «RG-31» o «Lince», hay un largo –y peligroso– camino que recorrer.

Todo comienza en la base «Ruy González de Clavijo», donde la Unidad Logística (ULOG) es la encargada de preparar los diferentes contenedores que se enviarán a Herat. Éstos viajarán junto a numerosos vehículos por un camino de 170 kilómetros que tarda en completarse unas 17 horas y que incluye el temido paso de Sabzak.


Allí, en Qala i Naw, el encargado de preparar todo es el comandante Landaburu, que ha de organizar y clasificar todo el material que ya no es de utilidad. Una vez completado este trámite, el caos llega a Herat.

Laborioso trabajo en equipo
En lo que se refiere a los contenedores, pasarán directamente a la citada explanada, pues ya han sido desinfectados y fiscalizados en su destino de salida, pero los vehículos son el gran quebradero de cabeza y es cuando las calculadoras entran en juego. Hay que aprovechar al máximo la carga que irá en los aviones, algo que controla el teniente coronel Juan Manuel Pérez, jefe de las Unidades Logísticas de Qala i Naw y de Herat. Su destacamento en esta base se ha visto reforzado en el último relevo debido al volumen de trabajo que se les avecina.

En el caso de los blindados hay varias posibilidades. Por un lado, los «RG-31», por su tamaño, no pueden ser introducidos en un contenedor, por lo que saldrán de Afganistán a bordo de aviones de carga «Ilusyn» ucranianos, capaces de soportar el peso de hasta tres de ellos. Al igual que los contenedores, esperarán plaza en el avión en el parking.

Pero hay otros vehículos, como los «Lince», que sí caben en un contenedor, una operación en la que entran en juego diferentes actores. Primero, los efectivos de la ULOG, que tardan cerca de dos horas en introducir cada blindado en su respectivo contenedor. Para evitar desperfectos, se protegen con cuatro grandes «airbags». Una vez introducido el vehículo entra en juego la Guardia Civil, encargada de fiscalizar la carga y certificar qué hay en el interior de cada contenedor. Una vez concluida esta burocracia, llega el siguiente actor: el equipo veterinario, dirigido por el teniente coronel Parra. Hay que desinfectar todos y cada uno de ellos para evitar que cualquier agente extraño llegue a España.
El contenedor lleno de humo se cierra, se sella y se transporta, como el resto, a «España 1». Uno de los encargados de organizar esa improvisada zona de espera es el subteniente Víctor Cañadillas, jefe de la Unidad de Transportes de Herat, quien reconoce que «en seis meses hay que sacar lo que ha llegado en 11 años».

A partir de ahora sólo queda esperar el momento del embarque en un vuelo. En cuanto haya plaza se trasladarán a la Terminal Aérea de Operaciones de Carga y Pasajeros (CATO, por sus siglas en inglés). Ya queda menos para el regreso a España. Eso sí, el capitán Eduardo De Aguiar, responsable del CATO, tiene claro que esta operación «es un reto».

Un octubre muy ajetreado
En los próximos meses, el repliegue se acelerará de una manera drástica. La base de Qala i Naw se transferirá en poco tiempo al Ejército afgano y los militares españoles se apresuran para que no se les acumule el trabajo. Tienen que dar salida lo más rápido posible a todo el material que ha de regresar a España, no sólo desde la base «Ruy González de Clavijo», sino también desde Herat, pues antes de que acabe el año el número de efectivos (con sus correspondientes equipos) se reducirá hasta los apenas 300. Prueba de ello es que sólo para el mes de octubre la Unidad Logística de Herat tiene que sacar de allí 240 contenedores en 20 días. Toda una prueba de fuego para los efectivos españoles en Afganistán.

Para hacerse una idea del enorme volúmen de trabajo que tendrá que soportar el contingente español el próximo mes de octubre, desde mayo, cuando se produjo el último relevo en la unidad, han replegado un total de 102 piezas, entre contenedores y vehículos. En el anterior, por su parte, fueron un total de 54. Cifras ambas muy alejadas de las que les esperan a partir de ahora.
Por este motivo, de los 175 efectivos que había el pasado mayo se ha pasado a los 217 que hay desplegados en la actualidad en la Unidad Logística de Herat. Trabajo tienen por delante.

fuente: La Razón.

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