martes, 6 de mayo de 2014

España busca en Menorca un salto cualitativo en la OTAN, despliegue de 1.200 efectivos.

JORDI RIBERAMahón
www.elmundo.es Menorca albergará a lo largo de los próximos días unas maniobras militares de la OTAN. El objetivo es certificar la valía del acuartelamiento de Bétera en Valencia para que sea declarado el primer cuartel general de alta disponibilidad de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, de los nueve que aspiran a esta categoría en todo el ente defensivo. El ejercicio se denominaTrident Jaguar 2014 y supondrá el despliegue de 1.200 soldados de 20 países distintos en la base de San Isidro de Mahón. A ellos habrá que sumarles otros 400 efectivos repartidos por bases de Bélgica, Noruega y Estados Unidos.
Se calcula que tendrá un impacto económico para la isla en torno al millón de euros
Las maniobras partirán de la base de un teórico ataque a Estonia por lo que el país báltico solicita la intervención de la OTAN. El ejercicio consiste endemostrar la capacidad de la dotación de Bétera para desplegar un cuartel general operativo en el campo de operaciones. Durante los próximos días deberán demostrar su capacidad de reacción ante cualquier adversidad.

Algunos de los militares preparando el ejercicio. T. MERCADAL
Los efectivos de Bétera tendrán que ser capaces de gestionar cualquier incidente en una zona en la que predominarán los cuerpos de tierra aunque, teóricamente, una fuerza de 20.000 soldados. También dispondrán de fuerza aérea y naval. Sin embargo, los menorquines apenas verán soldados por las calles, aviones o buques de la Armada. En la isla sólo se desplegará el cuartel general, los soldados y todo tipo de vehículos serán de carácter virtual y sólo se contabilizarán por ordenador. Si Bétera pasa el examen el año próximo sí habrá maniobras con todos estos efectivos, pero no en Baleares.
Hasta el momento «el despliegue del cuartel general se ha completado», declaró ayer el general de División Javier Cabeza, quien está al mando de esta primera fase de las maniobras. En la práctica esto supone que San Isidro dispone de una zona común para los militares de todos los países y un cuartel general vallado, aun estando en el interior de la base militar, que es la zona de control de operaciones y que se rige por un estricto protocolo de seguridad de la OTAN. Esta zona ocupa unos 5.000 metros cuadrados e incluye los principales centros de comunicación y decisión. A partir del día 6 de mayo empezará la certificación.
El cuartel general desplegado en la base de San Isidro.
El cuartel general desplegado en la base de San Isidro. 
Según Cabeza, «la elección de Menorca obedece a que debemos demostrar nuestra capacidad de proyección. Validar que podemos trasladarnos a cualquier parte. Además, dispone de las instalaciones de San Isidro, que son una excelente base de proyección».
El general reconoce que antes de un examen importante «el único que está tranquilo es el que no sabe nada. Quien ha estudiado siempre teme que le aparezca un reto inesperado. Nosotros llevamos un año y medio de preparación para coordinar a 20 naciones diferentes que participan».
Desde el Ejército también se quiere dejar claro que estas maniobras pretenden remarcar el compromiso de España con la OTAN y por ello se quiere que la primera certificación que se otorgue a un cuartel general de alta disponibilidad sea para un campamento nacional.
Más allá del aspecto castrense, la llegada de estos soldados supondrá un impacto económico momentáneo de un millón de euros para Menorca, según fuentes militares. De entrada se han contratado servicios para la base menorquina valorados en 500.000 euros. A esta cantidad hay que sumar las decenas de personas que pernoctan en hoteles de la isla ya que no todos caben en el acuartelamiento de San Isidro y las residencias militares de la Base Naval y de s'Esplanada en Mahón.
Otra variante más difícil de cuantificar es el dinero que se gastarán los soldados en sus horas libres en la ciudad de Mahón. Su jornada va de ocho de la mañana a ocho de la tarde. Posteriormente se crea un servicio de autobuses que va desde la base de San Isidro a la ciudad cada quince minutos por lo que es habitual ver a grupos de personas por el puerto y la ciudad aunque van sin el uniforme.
fuente: El Mundo.

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