miércoles, 8 de julio de 2015

La Unidad de Combate Subterráneo de la Legión se estrena en un ejercicio en las minas de Alquife

La Unidad de Combate en Ambiente Subterráneo (UCAS) de la Legión se ha estrenado, con su configuración más completa desde su puesta en marcha hace un año, en un ejercicio desarrollado en la zona de las minas de Alquife (Granada) del 29 de junio al 2 de julio.
 Sobre una Sección de Infantería, como base de la unidad, ésta se ha reforzado con un Pelotón de Zapadores con capacidad de reconocimiento de artefactos explosivos, un equipo NBQ, uno logístico, uno de comunicaciones y, por último, un equipo cinológico. Es decir, la UCAS es una unidad con una configuración de Sección reforzada, que cuenta con unos 50 componentes.
La Brigada de la Legión fue designada por el JEME como unidad experimental para el desarrollo de tácticas y procedimientos de combate en ambiente subterráneo. En este marco y después de realizar varios ejercicios y experiencias, se ha llegado a este diseño de unidad en el seno del Tercio “Don Juan de Austria”, 3º de la Legión, con sede en Viator (Almería). Este diseño responde al adverso escenario —de oscuridad y claustrofobia en el que habría de realizar su labor—y de las variadas situaciones a las que tendría que hacer frente la UCAS. Por eso integra diversos elementos de combate y apoyo al combate y se ha concebido como una estructura operativa modular.

Los perros adiestrados realizan una eficaz labor
Los perros adiestrados realizan una eficaz labor (Foto:BRILEG)
La Guerra Subterránea está ganando terreno en el marco de los conflictos asimétricos (grupos terroristas, insurgencia, crimen organizado…). En este tipo de conflictos, el subsuelo puede ser empleado como plataforma de operaciones para el planeamiento y ejecución de todo tipo de acciones. Las infraestructuras subterráneas de las ciudades o las cavidades naturales o artificiales en campo abierto constituyen un lugar idóneo para la ocultación, tanto de personal como de armamento, y para la preparación de ataques, golpes de mano, atentados con explosivos, secuestros... El subsuelo constituye, por su propia esencia, un espacio de difícil control donde es posible desarrollar actividades que pueden llegar a pasar totalmente inadvertidas. La falta de información y deficiente control de los espacios subterráneos representan importantes riesgos para las fuerzas que operan en superficie. De ahí se deriva la importancia de esta modalidad de combate.

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